Génesis [Capítulo 1.2]
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-¿Es que nadie va a explicarme qué demonios pasa aquí?
-¡No hay tiempo para preguntas! Allí abajo se le responderá a todo lo que pregunte, pero bajemos rápido.
Samuel se apoyó en una de las barras del ascensor esperando a que alguien saliera con una cámara de entre las sombras y le dieran una vajilla por participar en algún estúpido programa australiano que gasta el dinero de los contribuyentes en billetes de avión para luego hacerlos bajar a un abismo sin fondo. Mientras pensaba en lo que le esperaría abajo, fue mirando las paredes de la cueva, iluminadas por una luz tenue y amarilla. Vio vetas de minerales muy antiguos y después una franja verdosa que duró varios minutos.
-¿Qué es ese mineral verde? La geología no es mi especialidad, pero juraría que es...
¿Qué es?
-limo
-¿limo?
-Limo solidificado del período precámbrico.
-¡Tanto hemos bajado?
-Este ascensor está cayendo y además siendo impulsado por dos microcohetes. Vamos a mas de 523 km hora
-Yo no noto la inercia...
-Eso es por que este ascensor está presurizado de una forma especial, que anula parcialmente la inercia. Intente escupir.
-... que escupa?
-Pruébelo.
Samuel agarró una buena flema del fondo de su garganta y escupió. Automáticamente, se desparramó en el techo.
-mmm que interesante.
-Estamos llegando. Prepárese para la frenada.
Ajeno a estas palabras, Samuel siguió inspeccionando la flema. Entonces vio que sus manos temblaban un poco. De repente, sintió como si lo hubiera atropellado un coche a la velocidad del sonido y se desmayó.
-Lo que nos faltaba- dijo la señora, sacando un aparato del bolsillo. Lo encenció, y un arco voltaico se generó en la punta del instrumento. Bastó acercarlo a Samuel para que recuperara la conciencia.
-¿Hemos llegado?
-Si. Por favor, póngase la máscara. Aún no sabemos si este gas es peligroso.
Empezaron a andar por un estrecho corredor. Piedras extrañas brillaban en la oscuridad, y Samuel se quedó fascinado cuando entraron en la cámara central. El techo estaba lleno de algo que brillaba como las estrellas. Pequeños puntitos de luz blanca plagaban el techo e iluminaban la caverna. Entonces vio un aparato bastante extraño, de color negro y con una pequeña ventana de algo que parecía cristal.
-¿Es esto?
-No. Está dentro.
-Samuel miró de reojo por el cristal y pudo ver algo que parecia una tablilla con inscripciones que no entendía.
-¿Me han llamado para esto?
-En esa tablilla pone su nombre.
-¿Qué?
FIN del episodio 1.2











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